El sicólogo, sicoterapeuta y activista en masculinidades alternativas Francisco Royett, fue el invitado a la charla Nuevas Masculinidades, que se adelantó como parte de las actividades programadas para celebrar a nuestros compañeros, a propósito del pasado Día del Hombre.
Hablamos con él sobre este interesante y amplio concepto y las acciones con las que se busca dejar atrás aprendizajes que definen erradamente al ‘hombre’ en relación con la violencia, la desigualdad y la imposición.
¿Qué se entiende por nuevas masculinidades?
Este concepto tiene que ver con el deseo de muchos varones de crear y vivir en una sociedad igualitaria. Ellos piensan que otras formas de ser hombre son necesarias y, para ello, saben que tienen que cambiar determinados elementos de la masculinidad tradicional.
¿Qué es exactamente lo que busca?
Replantear la idea de masculinidad tradicional y desaprender los roles de género adquiridos durante toda la vida y perpetuados a lo largo de siglos. Las nuevas masculinidades buscan una alternativa a ese modelo hegemónico que incorpore la perspectiva de género.
¿Cuáles son esas acciones que deben adelantarse?
Podría destacar esencialmente seis, aunque podría señalar muchas más:
• Acabar con la violencia de género y con las actitudes que conducen a ella; romper con el mito del hombre violento y del hombre que todo lo puede.
• Deconstruir o desaprender la masculinidad hegemónica, esa masculinidad impositiva, dominante, machista, de dominio, explotación y depredación.
• Transitar de una masculinidad depredadora del medioambiente, territorios, personas y otras especies, hacia una masculinidad empática, igualitaria, equitativa y cuidadora de personas y naturaleza.
• Aceptar la vulnerabilidad del ser humano y particularmente la del hombre.
• Respetar la diversidad evidente en todos los seres humanos.
• Trabajar en los cuatro cuidados esenciales del hombre: Las mujeres de todas las edades, etnias, identidades, estratos, ideologías; de los propios hombres en lógicas de autocuidado; de las masculinidades sexualmente diversas; de la madre tierra.
¿Cuál es el papel de la mujer en las nuevas masculinidades?
Uno muy importante, dado que ella hace parte trascendental de la crianza del hombre desde que es niño, en su rol de madre y cuidadora de esa crianza, aunque también cuenta el padre. No hay que olvidar que la masculinidad es una construcción social que parte desde la familia y de las pautas de crianza del niño dentro de ese ámbito.
Los hombres no nacen, se hacen en la cultura y la familia hace parte de ella.
En muchos grupos de hombres con los que he trabajado, una de las preguntas que les he hecho es ¿Y tú, de quien aprendiste a ser hombre? y más del 70% han contestado que aprendieron de su madre o de otras figuras importantes de mujeres como la abuela, las tías, e incluso hermanas mayores.
Así que este trabajo de desaprendizaje del machismo no solo hay que adelantarlo con hombres, sino también con mujeres, ya que en ocasiones se convierten en mujeres funcionales al machismo, y así se perpetua esa tradición machista de generación en generación.
¿En qué benefician estos nuevos comportamientos a la familia y a la sociedad?
Benefician el vínculo de la relación con la vida, que es algo que se ha perdido en nuestra sociedad; el desarrollo de hombres más equitativos al interior de sus familias y de la sociedad; hombres sensibilizados ante su propia vulnerabilidad y expresión emocional en ciertos momentos de crisis al interior de su familia o de la sociedad misma.
Se desarticula, además, ese poder opresivo que ha caracterizado a los hombres tradicionales (hegemónicos) y machistas al interior de sus relaciones familiares y sociales, y se rompen esas construcciones que la misma sociedad ha construido: de hombres que viven en función de la competencia, del ‘yo gano - tú pierdes’, del privilegio, de la insolidaridad, la desigualdad y la sobreexplotación.
¿Cómo desaprender esos comportamientos adquiridos con los que se definía al hombre, al macho?
El primer paso es hacer consciencia de que estos comportamientos atraviesan todas las esferas sociales y humanas y esto implica ir a la acción para transformar aquello de lo que me doy cuenta, definir unos tiempos y unas formas de eso que debo cambiar o desaprender.
Hoy en día hay en nuestras ciudades grupos y colectivos de hombres y mujeres que trabajan estos temas adoptando los enfoques de género. Estos grupos tienen espacios de formación y trabajo en lo que se ha denominado la deconstrucción de la masculinidad hegemónica y patriarcal.
Ofrecen cursos, talleres vivenciales, jornadas de trabajo con distintas metodologías, que permiten ese desaprendizaje del comportamiento machista, tanto en hombres como en mujeres y otros géneros.
Aunque desde el ámbito institucional y público no hay, aún, una amplia gama de espacios que ofrecen estos apoyos para el desaprendizaje, si existen algunas entidades e instituciones como la Línea de escucha para hombres Calma, de la Secretaría Distrital de Cultura Recreación y Deporte, de la Alcaldía de Bogotá.
También está la Escuela de hombres al cuidado, también de la Alcaldía y en el ámbito de las organizaciones y colectivos de hombres está Manes a la obra, Hombres y Masculinidades y algunos otros que trabajan en Bogotá y otras ciudades del país en función de este propósito.