Por: Jimena Cortés Paredes, Coordinación de Gestión de Comunicaciones
“Como la mariposa”
Todos, absolutamente todos, hemos transitado en la vida por dolores grandes, sucesos que nos han dejado el alma rota, momentos que nos han obligado a volver a empezar, a transformarnos y a cambiar nuestras prioridades.
Son tribulaciones tan intensas que literal, nos dejan el corazón como si fuera un nido vacío. Esta reflexión la hice el otro día que caminaba por el parque con mis perritas y me encontré un nido que había caído de un árbol, tenía su forma y estructura, perfecta, pero estaba vacío.
Lo tomé en mis manos y pensé que, por su forma, aún funcionaba, aún podía albergar vida ahí adentro, entonces hice esa analogía con la vida y los momentos difíciles.
Si tomamos nuestro “nido vacío” que en este caso es nuestro corazón, que ha quedado vacante, luego de un momento de crisis, pero entendemos que todavía tiene su forma perfecta y funciona; podríamos hacer algo útil para animarnos a seguir.
Llenar ese nido vacío con nuevos elementos que hayamos encontrado en la enseñanza de la tempestad, puede ser la fórmula para encontrar nuevamente esperanza.
Quiero compartirles lo que he decidido meter en mi nido vacío: Fe, propósito, amor, servicio, nuevos sueños, alegría, fuerza. Estos elementos mezclados dan como fórmula mi combustible para continuar mi camino a pesar de haber pasado por un momento muy difícil.
Mi invitación hoy es a que reconozcas que tu nido vacío funciona perfectamente y que tiene espacio para cosas nuevas que tú debes identificar y poner allí; te aseguro que hallarás nuevamente la esperanza.
Gracias por estar y conectarte con estas palabras, seguimos en transformación como la mariposa.